La creatividad, como su nombre lo dice, viene de crear, de producir algo de la nada, y esta acumulación de ideas que dan paso a algo, no siempre viene de muchachas desnudas que corren por el campo inspirando a aquel que desarrollara un arte. Me refiero a estas que eran llamadas Musas, o hijas del dios Júpiter que habitaban en el monte Parnaso. La creatividad es algo mucho más profundo y a la vez algo muy sencillo, y que depende de una capacidad creativa que no solo se desarrolla con pedirlo a alguna deidad.
Para tener la capacidad creativa hacen falta, ciertas competencias que hay que desarrollar como la actitud y la aptitud. Porque no es lo mismo tener la capacidad para crear, que tener la actitud para crear.
¿Si no tengo capacidad creativa no puedo crear, inventar algo?
¡¡Por supuesto que se puede!! Una persona puede tener la actitud creadora, pero de nada le serviría si no tiene la instrucción para llevar ese algo a la vida, para darle existencia, necesita ciertas bases, necesita cierta capacidad que se aprende. Por ejemplo, podemos tener a una persona que imagine todo el tiempo la forma de crear un zapato, que tenga la ilustración del calzado ideal, pero si no tiene los conocimientos para llevar a cabo su obra, solo será una mera idea.
Sin embargo, hay muchas cosas más que el individuo debe desarrollar para que la creatividad fluya dentro de si en su máxima expresión. Para que eso ocurra, debemos liberarnos, debemos, romper los condicionamientos que nos atan a pensar de un modo, de una sola manera, de una forma limitada de ver la vida. Es necesario que el individuo deje fluir, deje reflejar lo que dentro de si mismo hay, debe estar dispuesto a hacer lo que mas le guste, debe despertar a su filósofo interno. El resultado de esto, será no solo el despertar de la creatividad que le llevara a reflejar el mundo que hay dentro de uno mismo, sino también a crearse a si mismo en la vida.
El ser humano debe pasar por un grupo de procesos multi, inter, y transdisciplinarios para formarse, para descubrir ese ser, ese yo, ese ego que le caracteriza. Empezar a conocerse uno mismo poco a poco. La respuesta no llegará a nosotros encerrándonos en un cuarto o aislándonos de la sociedad, porque dialogando también se forma el ser humano, también aprende de otros para aprender de si mismo. No es raro que encontremos las respuestas a preguntas sobre nuestro devenir amoroso, social, político o cultural en otros. Muchas veces las situaciones en otros son tan parecidas a las que hemos vivido, que al verlo desde una perspectiva general o externa, podemos concluir muchas cosas que por si solos no hubiéramos visto.
También para llegar a ser, hay que formularnos un propósito, un objetivo, una meta, un foco, un fin, una misión estratégica que nos construya nuestro propio camino. Hay que sintetizar la maraña de ideas, y sacar provecho de lo que realmente nos interesa, hay que poner orden en el caos, y caos en el orden, hay que tener un equilibrio para naturalizarnos con ese yo interno.
Siempre hay que considerar nuevas perspectivas, nuevos conocimientos, nuevas formas de ver la vida, para llegar a ese ente, a ese yo creativo, a esa persona que queremos ser. Como lo dice el profesor Don Martínez.
“Pensadores no hay camino, se hace camino al pensar o al caminar”

No hay comentarios:
Publicar un comentario